Pasar la cola en Amalfi en dos ruedas
De nuestro equipo editorial
La Costa Amalfitana es espectacular, famosa en todo el mundo, y precisamente por eso no es un destino sencillo. Quienes lo sepan de antemano viajarán de forma más relajada.
Unas vacaciones en la Costa Amalfitana no empiezan en el hotel. Empiezan con el viaje hasta allí, y eso suele requerir paciencia. Las ciudades costeras sólo están conectadas por una estrecha carretera costera de un solo carril. Esto convierte las distancias cortas en viajes largos, sobre todo en los meses más cálidos, pero también en toda una experiencia. Es mejor desplazarse en un vehículo de dos ruedas. Puedes llegar a Amalfi aún más rápido en ferry, pero entonces te pierdes la espectacular vista de la costa.
Cada lugar funciona de forma diferente
La costa es un mosaico de lugares diferentes. Positano tiene un aire monumental, con escalinatas empinadas, edificios estrechos y poco espacio para retirarse. Amalfi es el centro de transporte, animado y práctico. Minori y Maiori son más llanas, más aptas para la vida cotidiana, con un ritmo más cercano a la vida de los lugareños. Ravello se encuentra sobre la costa, tranquila, distante, con una vista más amplia que la mayoría de las demás ciudades.

La playa no es el centro

La costa ofrece bahías de baño, plataformas, embarcaderos, a menudo sólo un estrecho acceso al agua, las franjas de arena más grandes son la excepción. Nadar forma parte de la Costa Amalfitana, pero la costa no es un destino para las clásicas vacaciones en la playa. En cambio, la vida cotidiana del turista se caracteriza por el movimiento, caminar y subir escaleras: caminos entre ciudades, paseos por pueblos, vistas desde lo alto. Esta costa tiene más que ver con el paisaje que con las tumbonas.
Menos programa y más ubicación
Un error común en una primera visita es intentar ver lo máximo posible. Pero la Costa Amalfitana gana si le dedicas tiempo. Dos lugares pueden bastar para varios días. Las excursiones de un día pueden planificarse, pero no es necesario. Muchas impresiones se crean al pasar: en una terraza por la mañana, mientras esperas un ferry, en un estrecho sendero entre casas. La costa no se descubre con listas de control, sino simplemente mirando a tu alrededor. Y sí, si quieres comerte un limón de Amalfi con helado de limón, puedes pagar 15 euros por ello.
La estación caracteriza la estancia
En verano hay de todo: Transbordadores, restaurantes, eventos... pero también mucha gente. En primavera y otoño, el movimiento es más fácil y los caminos más manejables. El invierno muestra una cara diferente. Los transbordadores circulan con menos frecuencia, algunos hoteles y restaurantes cierran, pero hay espacio y tranquilidad.
Organiza las expectativas
La Costa Amalfitana es densa, escarpada, a veces agotadora. No siempre es cómoda, no siempre es tranquila, no siempre es favorable. Al mismo tiempo, ofrece una concentración inusual de paisaje, arquitectura y vida cotidiana. No viajas a un motivo de postal, sino a una región con su propia lógica. Y ése es precisamente el atractivo, sobre todo cuando se viaja por primera vez.
En Semana Santa, en los meses cálidos y a principios de otoño, la Amalfitana abre de 10 a 18 h: En días pares, sólo pueden circular los vehículos con número final par, en días impares sólo los vehículos con número final impar. Se aplican excepciones a los veraneantes que hayan reservado alojamiento en las instalaciones.
Para los vehículos que tengan una longitud superior a 10,36 metros, una altura superior a 4 metros o una anchura superior a 2,55 metros, un Prohibición de conducir.
Se prohíbe conducir durante todo el año desde De 6.30 h. a 24.00 h. para Autocaravanas, caravanas y para vehículos que arrastren caravanas o remolques, independientemente de sus dimensiones.








