Uno de los cientos de graffitis del Barrio Español de Nápoles
Del equipo editorial
Nápoles es muchas cosas. Una ciudad con esquinas, aristas y orgullo. Una ciudad que hierve, burbujea, grita... y perdona. Si paseas por las calles de Nápoles, te darás cuenta de que tiene sus propias reglas. No sólo en el tráfico, sino también en el corazón. Y Diego Armando Maradona vive justo en el centro de todo ello.
Maradona no es un nombre en Nápoles. Es un estado. Quizá puedas pasear por la ciudad durante diez minutos sin oír su nombre, pero no sin verlo. Se asoma a las paredes de las casas, brilla en los altares, cuelga en los bares entre fotos de santos y camisetas de fútbol. Aparece como estatua en belenes, en camisetas, como graffiti.
El comienzo de una gran historia de amor
Cuando Maradona fichó por el SSC Nápoles en 1984, Nápoles no era una ciudad asociada a la fama. El sur de Italia se consideraba atrasado, económicamente desfavorecido y plagado de tópicos. Incluso en los campos de fútbol del norte, los jugadores napolitanos eran recibidos con carteles insultantes: "Bienvenido a Italia".
Si alguien se pregunta por qué el amor por un futbolista argentino caló tan hondo aquí: Maradona también venía de abajo. De origen pobre, con la piel oscura y un nombre que no sólo era honrado, sino también objeto de burla. Nápoles se reconoció en él. Y se enamoró.

El Mesías de la camiseta azul
El cambio llegó con Maradona, y no sólo en términos deportivos. El SSC Nápoles se convirtió en campeón de Italia, ganó la Coppa Italia y la Copa de la UEFA. Fue algo más que un ascenso deportivo: fue un suspiro colectivo de alivio.
Por una vez, Nápoles no fue sólo el blanco del ridículo, sino el centro de la euforia. La gente bailaba, lloraba y soñaba en las calles. Las familias pegaban su foto en la puerta de la nevera, los bautizos llevaban su nombre. Maradona fue el hombre que hizo visible el sur, en el campo y en la mente de la gente. La salida de Maradona del Nápoles fue turbulenta. Drogas, escándalos, una caída en desgracia. Pero el Nápoles perdonó.
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Dónde lo encuentras hoy
Maradona no es cosa del pasado en el Nápoles de hoy. Está en todas partes. Hay un enorme mural en el Barrio Español: los "Murales Maradona". Debajo de él: Velas, camisetas, notas con mensajes. El Bar Nilo, en el centro histórico, guarda un mechón de su pelo en una vitrina.
En el estadio, que pasó a llamarse oficialmente Estadio Diego Armando Maradona tras su muerte en 2020, puedes sentir que aquí ocurre algo más que fútbol. Se trata de orgullo, identidad, desafío. Un sentimiento que no puede explicarse lógicamente. Y luego está la Via San Gregorio Armeno, donde, además de las tradicionales figuras del belén, hay Maradonas en miniatura hechas de arcilla esperando a ser utilizadas como sustitutas de Jesús. Es conmovedor, extraño y comprensible al mismo tiempo.

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El gran regreso como campeón de Italia
Cuando el Nápoles volvió a ser campeón de Italia en mayo de 2023, no fue sólo un éxito deportivo. Fue un regreso. Un círculo que se había cerrado, y que Maradona también había recorrido, al menos en espíritu. No se puede entender plenamente al Nápoles sin entender a Maradona. Y no puedes entender a Maradona sin haber vivido el Nápoles.
Esta ciudad no sólo ha celebrado a Maradona: lo ha interiorizado. Con todas sus contradicciones. Si lo buscas, tienes que buscar. Está en todas partes. En las paredes. En las canciones. Y en las miradas de la gente cuando dicen su nombre, siempre un poco melancólicas.
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